Era una mujer sin esposo que vivía en un hermoso pueblo con 3 niños. Ella trabajaba en la ciudad, y tuvo que dejar a estos niños por unos meses en el pueblo. Un día los niños ya no tenían que comer en casa y la hija mayor de 11 años se fue inmediatamente al supermercado a robar comida para estos hermanitos. La denunció un policía que venía todas las mañanas a saludarla por la ventana de su casa. Una mañana el policía llegó al mismo lugar, pero la niña no contestaba. La llamó por la ventana de la casa, tocó la puerta y nadie contestó. Finalmente derribó la puerta y vio a la niña en el suelo. Los hermanos estaban llorando, entonces el policía transportó a la pequeña al hospital. Ella estaba cansada porque tenía una anemia severa. Ese día después de salir del hospital el policía compró comida para dejarla en la casa de la niña. Su madre fue citada a la policía una noche que ella huyó y se mudó a otra ciudad. Después de 10 años la niña se había hecho mayor, estaba casada y tenía 2 hijos, pero quería ver al policía que le salvó la vida. Finalmente fue al pueblo y encontró al policía retirado y le pudo dar las gracias por lo que había hecho por ella.
Creo que esta es una hermosa historia.
¡Es bueno ser generoso y agradecido!
Autora: AISHA SIDIBE (AULA DE ESPAÑOL. GUINEA CONAKRY)

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